¿Sabes cómo utilizar el poder de tu mente en tu beneficio? Te cuento cómo.

 

En medicina, el efecto placebo, cuando se administra una sustancia inocua que el paciente cree que es un medicamento real y obtiene el mismo resultado que la propia medicación, es bien conocido.

¿Cómo funciona el efecto placebo?

Al parecer, el funcionamiento del placebo se basa en las expectativas que tiene la persona que lo recibe. Podríamos decir que la esperanza, desencadena toda una serie de procesos en el organismo para conseguir la misma respuesta curativa que se obtendría con la medicación real.

Esto significa que el cuerpo es capaz de sintetizar, por él mismo, todo tipo de sustancias con fines curativos.

Una de las condiciones que contribuye al buen funcionamiento del placebo es el “efecto del ritual”: el entorno hospitalario, el edificio grande, las batas blancas, el fonendoscopio al cuello, etc.

Todo esta parafernalia, junto con la confianza que depositamos en el médico, hace que nos sumerjamos en un estado casi hipnótico donde las palabras del doctor y de los demás trabajadores, tienen un efecto muy potente sobre nuestra psique y, en consecuencia, sobre nuestro cuerpo.

La conciencia, no interviene aquí para nada, este proceso es inconsciente.

Nuestro inconsciente importa, y mucho.

Todo este entorno sanitario nos coloca en un estado especial de alta sugestionabilidad. Si nos encontramos en un lugar donde todo está enfocado hacia la curación y los mensajes que recibimos son positivos, nos parece que los “milagros” pueden producirse y nuestro propio poder de autocuración hace el resto.

Veamos un ejemplo: no es lo mismo que nos digan “tómese esto y en un par de días empezará a mejorar” o “todos los pacientes que lo han tomado se han curado en menos de una semana”, que, por el contrario: “no sé si esto funcionará, pero pruébelo y ya veremos dentro de un mes”.

Pensemos, también, en la manera de dar una noticia sobre una enfermedad como el cáncer, que aún tiene tantas connotaciones negativas. ¿Cómo influyen las palabras del especialista?, ¿qué efecto tienen sobre el tiempo de recuperación o sobre la esperanza de vida del paciente?. Las implicaciones son trascendentales.

El poder sanador de nuestra mente.

He conocido a varios doctores, ya mayores y con muchos años de experiencia, que reconocen la importancia del placebo y han aprendido a manejarlo con efectividad en sus consultas.

El poder de la sugestión y de la autosugestión es muy fuerte y va más allá del efecto placebo.

El cuerpo humano tiene un tremendo poder de autocuración, aprendiendo a manejar de forma equilibrada la mente y las emociones, podríamos aprovechar ese potencial para sanarnos e, incluso, para no enfermar.

Puedo enseñarte cómo usar el poder de tu mente.

En mi consulta, parte del trabajo que realizo es el de enseñarle a las personas a descartar las ideas y patrones nocivos que, en su momento, su mente creó para ayudarles a sobrevivir, pero que ya no necesitan.

El poder está en nuestras manos, estas personas, crean desde cero nuevas ideas y patrones positivos que les ayudan a tener una vida mucho más saludable.

Todos podemos utilizar el poder de nuestra mente para mejorar nuestras vidas.

¿Te gustaría aprender a aprovechar el poder de tu mente para algo positivo? ¿Qué te parecería ser tú quien posee el control y poder decidir cómo quieres utilizar tu mente?

Te puedo enseñar a hacerlo.

En mi libro “Recuperarla calma”. Mediante una serie de ejercicios que he ido probando, durante más de veinte años, en mi consulta, te enseño a focalizar el poder de tu mente para utilizarlo de forma positiva.

Te voy a ayudar a aprovechar esta cualidad maravillosa de tu cerebro, para aprender, entre otras cosas, a rebajar tu nivel de ansiedad, a canalizar y expresar tus emociones de forma asertiva, a conocerte mejor, a relajarte en momentos de gran estrés o a conciliar el sueño de una forma más efectiva.

Si quieres aprender a utilizar el poder de tu mente en tu beneficio, pincha en la portada del libro.

Recuperar la calma: soluciones emocionales para toda la familia. Ramón Soler, Elena Mayorga